¿Cuándo es recomendable acudir a un psicólogo infantil?
No hace falta esperar a que haya un problema grave. Si como padre o madre sientes que algo no va bien, que tu hijo está sufriendo, que la convivencia se ha vuelto muy difícil o que no sabes cómo manejar una situación, ese ya es un buen momento para consultar.
A veces se trata de dificultades puntuales: un cambio de colegio, el nacimiento de un hermano, una separación, miedos nocturnos. Otras veces son patrones que se repiten y generan malestar.
Consultar pronto no es exagerar. Es prevenir. Muchas situaciones se resuelven con pocas sesiones si se abordan a tiempo.

